Saturday, September 17, 2005

El orgullo y los complejos

Por Fernando Vivas

"Más grave es que aquí no se haya industrializado antes el suspiro a la limeña"

Adhiero al patriotismo que nace del orgullo, de la seguridad en la propia capacidad competitiva, del pleno sentido de posesión de los recursos nacionales.
Deploro el patrioterismo que se mal alimenta de temores, de inseguridades, de los complejos que nos hacen creer que los chilenos van a apropiarse con éxito de lo nuestro porque nosotros --no se dice pero se siente-- somos incapaces de sacar provecho a nuestro patrimonio.
En el primer caso está la campaña del pisco ante organismos internacionales para que los chilenos respeten una denominación de origen que por razones históricas y geográficas corresponde solo a empresarios peruanos. Y apuesto a que llegará el día --que podría adelantarse con un acuerdo bilateral-- en que tendrán que llamar de otra forma a su aguardiente de uva para no entrar en rebeldía con la Organización Mundial de Comercio.
Otro ayayay es el suspiro limeño que la empresa chilena Soprole quiere registrar. Me temo que el patrioterismo haga pensar que se trate de un golpe profundo a la peruanidad. No es así.
Indecopi, a través de Teresa Mera, jefa de su Oficina de Signos Distintivos, ha planteado correctamente la cuestión en un comunicado: "El suspiro limeño puede ser producido en cualquier país y por cualquier empresa, pero con distintas marcas. No se puede usar ese nombre como marca porque no procede". O sea, el nombre génerico de un producto tradicional no puede ser reclamado por nadie como exclusivo. Pero cualquier empresa puede producir su propia versión y comercializarla.
O sea, es un mero asunto de registro de marcas que bien se puede resolver si el Departamento de Propiedad Industrial de Chile, antes del 27 de setiembre cuando se venza el plazo del pedido hecho el 7 de junio por Soprole, razona de la misma forma que la 'oposición'(figura establecida en el derecho registral) que pronto les hará llegar Indecopi (hace poco ganaron una oposición contra el uso de la plabra Cusco para un producto chileno y está en trámite una similar respecto a Nasca) . Telefónicamente, Mera me precisó que no se objetará el derecho de Soprole de colocar en su etiqueta, pues es información pertinente, las palabras "suspiro limeño". Lo que se va a rechazar es que en el registro chileno figure el nombre del postre de origen peruano pudiendo hacer pensar que es exclusivo de esa empresa. La funcionaria me dijo que este tipo de conflictos registrales son comunes y aquí a veces se resuelven añadiendo la frase "sin reivindicar exclusivamente".
Hace por lo menos cuatro años los chilenos vienen comercializando el suspiro limeño como un sabor de helado. Lo venden en cajas de litro en supermercados. Ahora quieren una versión industrial del postre en sí. Lo que ello le dice a mi patriotismo es que nuestra cultura es más rica que la chilena y que debiéramos aprovechar esa sed suya de nuestros referentes para abrirnos mercados. Si se ponen pesados, para eso está la diplomacia agresiva. Pero no es este el caso. Más grave que en Chile se industrialice el 'suspiro a la limeña' (denominación correcta) es que en el Perú no se haya hecho antes.
(tomado de El Comercio)